A menudo las instalaciones de bombeo y riego son grandes consumidoras de energía eléctrica, bien sea para la extracción, la elevación, el aumento de presión o la impulsión de agua a los sistemas de riego. En algunos casos se utilizan bombas sumergidas y en otros bombas de superficie, aunque en general su consumo es elevado y se requiere una alta fiabilidad con un bajo costo de mantenimiento. La energía necesaria puede obtenerse de la red eléctrica (instalaciones conectadas a red), pero en los casos en que la instalación se encuentra alejada de ella se recurre a generadores autónomos (instalaciones aisladas), habitualmente Diésel. En la mayor parte de los casos, la demanda tiene un fuerte perfil estacional, que suele coincidir con los meses de mayor radiación solar.

El aprovechamiento de esta radiación solar mediante paneles fotovoltaicos constituye una solución eficiente, económica y medioambientalmente responsable para las aplicaciones de riego y bombeo de agua.

Existen distintas modalidades de riego:

Cuando se dispone de una balsa donde poder almacenar agua o la aplicación de riego coincide siempre con la máxima radiación solar y se puede asumir que en algunos momentos o días no se pueda regar por falta de recurso solar.

Cuando se desea disponer de energía todo el tiempo y el riego no siempre coincide con el sol. En este caso, independientemente del bajo recurso solar, ya sea por inclemencia meteorológica o por nocturnidad, el riego se puede realizar.

En algunos casos, por espacio, por vandalismo o por realizar paso previo a una hibridación solar, se recomienda la instalación de grupos de gas, en lugar de diésel. Éstos ahorran combustible, son más limpios, más silenciosos y evitan robos.